lunes, 5 de julio de 2010

Capitulo 1, "Un regalo"

Cruce las piernas frente al pc, tratando de ordenar las ideas que transportarían a otros a una aventura inventada por mí, sin saber que sería yo la transportada a una aventura tanto tiempo ansiada.

El frío entra por la ventana de la oficina, mientras tecleaba sin parar buscando una idea que hiciera coherente mi relato, pero no encontraba la respuesta frente a la pantalla, ni mirando el teclado, mucho menos en mi lápiz felpudo rosado, que me regaló una ex compañera de Starbucks. Miro la bolsa del supermercado en donde escondo una barra de chocolate recién comprada, mis dolores premenstruales se relajan por cada bocado que le doy, el problema es que jamás rebajaré los kilos que quiero perder si una vez al mes me zampo la barra más grande de "Trencito" que encuentro.

Tres golpes en la puerta de la oficina 1012 hacen que salte de la silla, demasiada concentración interrumpida por un simple acto. Abro la puerta y está un "MotoBoy" que pregunta por mí, me hace firmar un papel y sonriente me entrega una pequeña caja. Extrañada hago la estúpida pregunta "¿para mí?", "Sí" responde él mostrando su amplia sonrisa. Le doy las gracias y cierro la puerta. Tras de mío siento que alguien me observa. No es la primera vez y ya acostumbrada me siento nuevamente frente al Pc a sacar la vuelta, nadie está en la oficina y mi imaginación vuela.

Caigo en cuenta de que he dejado de lado la caja que venía a mi nombre y con muchísima curiosidad la abro. Dentro hay una carta y una caja más pequeña que dice "Leeme primero". Aún más curiosa decido abrir la carta sin ningún cuidado, esta recitaba así: "Estimada Brujita:

Has vivido muchas aventuras dentro de tu corazón, es hora de que vivas tus propios sueños, dale alas y llegarás lejos.

Atentamente

M"

"¿M? ¿Quién xuxa es M?" Me pregunto ceñuda. Abro la pequeña caja y miro dentro de ella. Mi impresión es gigantesca cuando veo un pequeño anillo de plata dentro. Lo miro con más detenimiento y no hay nada grabado dentro de el, tampoco fuera. Era una argolla común y silvestre.

Me coloco el anillo en el dedo anular y entra sin problemas, pero lo que sucede luego fue algo para no creer.

El anillo comenzó a diluirse, como si fuera de mercurio líquido adoptando una forma totalmente distinta, se torció por los extremos, se separó en medio se torció nuevamente hasta que tomó la forma de una media luna de plata con una estrella.

Chille y traté de quitármelo pero cuando lo toqué con la otra mano me quemé las yemas de los dedos tan fuerte que inmediatamente se hicieron llagas en el índice y el pulgar, llevándome ambos a la boca y corriendo al baño a mojarme los dedos.

Me tranquilizo y trato de sacar de mis dedos el anillo, pero no puedo, esta vez no quema pero parece estar adherido a mi piel y huesos, no tiene prisa por salir. Pierdo mucho tiempo tratando de quitármelo, me pongo jabón, aceite y nada, no se quita."Ok, no saldrá, pero ya lo hará" Me digo para tranquilizarme de lo raro. "Hoy si que me han pasado cosas extrañas, salgo con paraguas en día soleado y se nubla a media tarde y ahora esto... Cómo me gustaría que estuvieras aquí, te extraño muchísimo" Camino por el pasillo de la oficina a oscuras y entro a la habitación donde todas trabajamos, pero estoy sola, a mi alrededor todo se nubla, me zumban los oídos y siento calambres en el abdomen a causa de mi periodo, cierro los ojos muy fuerte y al abrirlos distingo otro lugar, una casa, pero no logro verla bien, me duele mucho la espalda, la guata, caigo de rodillas, pierdo el conocimiento. Me voy a negro...